Emails a Lucilio

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Asunto: Sobre músculos, mente y música

Fecha: 11 de junio de 2026

La trilogía que cuida el cuerpo —comer, dormir y ejercitarse—tiene sus pares idénticos cuando se trata de cuidar y desarrollar la mente. No es casualidad: cuidar bien a uno requiere atenciones similares para el otro. El alimento es lo que dejamos que ingrese a ella, en fondo y forma. Un libro con ideas espectaculares o una melodía profunda, son claros ejemplos de su variedad. Lo mismo vale para aquello que escuchamos de los demás, junto con la energía que nos transmiten. Buenos libros y charlas interesantes son nutritivos, de la misma manera que lo pueden ser, más por forma que fondo, una palmada en la espalda o alguien que comparta su alegría contigo. El ejercicio tiene dos modos: uno más pasivo —digamos entrenamiento— que ocurre sobre todo con aquello que ya ingresó a la mente y que el pensamiento pone en movimiento. El otro, más activo —digamos competencia—, tiene que ver con la retroalimentación que recibes luego de aplicar aquello a lo que llegaste en el modo pasivo. El sabio practica ambos modos de ejercicio pero sobre todo, conoce el momento adecuado para cada uno. El sueño es al cuerpo lo que la meditación a la mente: en ambos se suelta el control para recuperarlo por entero, como el blanco necesita al negro. Pero existe un cuarto bloque base de la salud corporal, y sin duda de la mental. La diferencia con los otros tres, es que este — la respiración—, se lleva a cabo en simultáneo en el plano corporal al dormir, comer o ejercitarse, mientras que para beneficio de la mente, debe producirse como un acto independiente. La respiración consciente, además, es el acto que conecta cuerpo y mente, y en el que el alma está también presente. Sabes ya que la mente es un músculo en el sentido funcional, pero puede que no recuerdes que la mente es el músculo que no puede ser percibido por los sentidos, sino solamente con la razón. Tu mente, Lucilio, no es tu cuerpo, pero puede servirse del cuerpo o ser esclava de él. La gran diferencia es que es sólo la mente la que puede decidir qué lugar ocupar, y actuar en consecuencia. Quería hablarte también de música en este email, pero sólo me referiré al ritmo: esa necesidad de que mente y cuerpo se muevan siempre en armonía. Curiosamente también ocurre que la música es una de las creaciones que más fácilmente pueden hacer que tu mente mueva el cuerpo en el sentido correcto, a la vez que natural — aunque claramente no quieres depender de ella. Si necesitas ayuda, escucha la música, hasta que puedas componerla tú mismo.

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