Emails a Lucilio

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Asunto: Sobre lo irrelevante

Fecha: 20 de agosto de 2026

Revisa tu agenda, Lucilio, y dime ¿qué de lo que ves allí fue definido por ti? Mejor aún, ¿qué de aquello realmente quieres hacer? Si lo que encuentras te desanima, no desesperes, pues tiene solución. Pero imagina qué será de aquellos que ni siquiera pueden planificar su día y terminan así viviendo la vida que otros han decidido para ellos. Quien pasa sus horas en lo irrelevante para uno termina convirtiéndose en irrelevante para todos. Entonces, debes empezar por entender qué es importante para ti. No me digas que es la felicidad, porque esa es una consecuencia, un subproducto de tu actuar. Lo que es verdaderamente importante es ser útil, honorable, compasivo. Lo que importa es ser importante para alguien más —no rogando por cariño—, sino merecidamente por haber influido en la vida de otro. Si algo de lo que tienes planeado para hoy es para beneficio de otros, entonces es para beneficio tuyo también, pero escucha bien: siempre que tú lo hayas decidido. No es que dependas de otros: es que ellos pueden depender de ti, y tú sólo de ti mismo. No ayudas a todo el que te lo pide, sino a quien realmente te nace, porque nos es natural lo que es correcto. Qué irrelevante resulta casi la totalidad de información que hoy nos inunda, al punto que a muchos ahoga sin darse cuenta. El ser humano no está hecho para permanecer sumergido y está a un par de brazadas de salir a flote para respirar —si así lo decide—, pero pocos parecen entenderlo. Vas a necesitar más de tu cuerpo de lo que antes se sabía — no solo para salir a flote, sino porque la verdadera sabiduría es la que se crea en sincronía con el ambiente y la biología. Y es el cuerpo con el que tocas realmente la sinfonía. El cuerpo sigue al servicio de tu mente, pero ahora lo debes entender diferente: ambos son el mismo ente. Por esto, Lucilio, no puedes pensar bien si crees a tu mente completamente independiente. Sabes que algo no es correcto cuando no se siente pertinente, sensación a la que puedes acceder por mecanismos corporales, felizmente. Si sabes que luego de hacer aquello no se sentirá bien, o si durante, simplemente no se siente nada, entonces aquello es irrelevante. Así, la próxima vez que debas consultarle a alguien sobre una decisión, recuerda que vives en casa del mejor consejero. Empieza preguntándole entonces: ¿qué es verdaderamente importante?

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