Asunto: Sobre las lecturas
Fecha: 21 de febrero de 2026
Aquel que pasa de un texto sobre el poder de la respiración, a otro de sesgos cognitivos, a la vez que repasa algo de historia universal buscando aprender de liderazgo, para terminar seguramente con filosofía, no busca respuestas diversas, sino coherencia en la multiplicidad.
La variedad de nuestras lecturas, Lucilio, revela quiénes somos, a la vez que quiénes queremos ser. Porque leer es ser, como aprender es ser y hacer es ser.
No es sólo que la variedad refleje tu propia forma de ser y conocer, sino que son estas elecciones claro reflejo de quién eres y quieres ser. No son la respiración, los sesgos, la historia o el liderazgo lo que importa realmente, sino las conexiones entre estos objetos de pensamiento.
Y es con la filosofía que podemos construir conscientemente estas conexiones, no buscando resolver un problema, sino simplemente entender, y muchas veces encontrando soluciones que algún día encontrarán su problema.
Uno es lo que lee, Lucilio, no sólo en el sentido que son las lecturas lo que a uno lo hacen sino que uno termina leyendo justamente de la manera en que ya es. Aunque claro, siempre existe un espacio para virar hacia mejores formas de ser — espacio que sólo el leer y el pensar en serio te pueden proveer.
Leer es también viajar, y puedes viajar por dos motivos: para aprender algo que necesitas, o para aprender algo que no sabes que necesitas. Por lo primero es que debes recurrir con regularidad a lecturas en las que crees que puedes encontrar ideas para resolver algún problema, porque soluciones son tales cuando probadas e iteradas, se implementan.
Por lo segundo es que debes viajar con los libros a lugares que te den la sensación que pueden ser interesantes o que algún referente de confianza te ha recomendado, y si bien en ambos casos muchas veces puede no funcionar, los costos siempre serán mucho menores a los beneficios.
Tómate en serio las recomendaciones de lecturas, pero sólo las de aquellos que conoces lo suficiente como para confiar en ellas como confías en ellos. Pero tómatelas en serio también para criticarlas, por cuanto de los mejores lugares muchos han salido estafados o asaltados. Lee con preguntas en la cabeza cuando estés buscando soluciones, de la misma manera que debes estar atento a respuestas que hoy pueden no servir para nada, pero que luego notarás que servirán para todo.
Lee Lucilio con fervor, con confianza y con duda, exigiendo claridad pero también belleza, y si alguno de esos libros no te deslumbra, déjalo de inmediato de lado, porque es el siguiente el que podría cambiarte la vida. Pero lee sólo lo necesario para pasar a vivir, porque uno lee para vivir y no vive para leer.
Recuerda Lucilio las cartas que escribimos juntos hace cientos de años. Digo "escribimos" porque creo que nadie escribe sólo, sino que son ideas de muchos las que terminan bajando a tierra por obra de las manos de una sola persona. Lee y relee. Escucha y re-escucha. Volver no es empezar de nuevo. Es empezar distinto.
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