Emails a Lucilio

Volver

Asunto: Sobre la verdadera riqueza

Fecha: 25 de julio de 2026

Si quieres pasar a la siguiente vida que tanto anhelas, Lucilio, es porque ya sabes, desde esta altura, que lo que sigue puede ser mejor. Así que no la desprecies: tal vez era necesaria. En la escalera de la vida se tiene que subir peldaño a peldaño. Llevas una mochila que has llenado de todo aquello que parece que necesitas para estar bien durante el ascenso y tener provisiones para la cima. Se siente bien al inicio la tranquilidad de haber sido precavido y la sensación —aunque posiblemente engañosa— de estar en buena forma por poder llevar más peso que el que tu naturaleza requiere. Te digo, Lucilio, que esa carga en algún momento será insostenible. No pasará mucho tiempo hasta que te des cuenta que justamente para llegar a la cima necesitas dejarla a un lado. Paga tus deudas y cumple con tus compromisos —o resuélvelos si ya no valen la pena—, y entenderás que es mucho menos lo que realmente necesitas seguir llevando, porque, además, allí adonde quieres llegar, con cuerpo y mente es suficiente. Querías escalar desde hace tiempo porque creías que en la cima accederías directamente a una luz que desde abajo es sólo un breve reflejo. Esa es la historia que a todos le cuentan, pero lo único que tiene de cierto es que en efecto necesitamos de esa luz como la del sol para vivir. Lo que pocos saben es que, para que te alcancen esos rayos no es necesario subir a ninguna montaña, sino seguir caminando hasta superar el alcance de su sombra. Pero ni siquiera es luz lo que necesitas, sino su forma más general: energía. Y tú mismo eres una enorme fuente de energía, que, si bien dependes del entorno para recargarte, todavía no tienes idea de todo lo que puedes generar para provecho de ti mismo y el de otros. No había mochila que llevar, ni montaña que escalar, ni luz que buscar. Todo lo que necesitas siempre lo has tenido contigo, sólo que no podías haber reparado en ello. Tenías que recorrer buen camino para que esto se volviera inteligible. Ahora que lo entiendes, canaliza esa energía en ser lo que siempre quisiste ser y ahora sí, en escalar la montaña que quieras, pero sólo por el gusto de hacerlo, no porque necesites estar en ninguna cima, ni porque necesites estar en algún lugar, ni porque necesites estar. Ahora sólo necesitas ser.

Suscríbete para recibir nuevas entradas

Recibirás cada nueva Carta o Email al ser publicada.

Suscribirme en Substack →