Emails a Lucilio

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Asunto: Sobre la soledad y la plegaria

Fecha: 30 de abril de 2026

La soledad y la compañía no son opuestas, Lucilio, sino complementarias. Ambas son necesarias para alcanzar tu potencial. La soledad es la base; la interacción el exponente. Es indispensable pasar tiempo a solas—para trabajar, meditar, reflexionar, estar contigo mismo. Pero únicamente quien ha estado solo puede verdaderamente estar con otros — escucha, extrovertido. Y sólo quien ha estado con otros puede verdaderamente valorar el estar solo — escucha, introvertido. Al interactuar con otras personas directamente es como si el ancho de banda se maximizara: las ideas fluyen más rápido, la capacidad de influencia se multiplica, la comprensión mutua se profundiza. Cuando al juntarse además hay sinergia — objetivos y acciones alineadas en el mismo sentido —la energía que va de ida y vuelta se empieza a reproducir, llegando a un punto en que todos los alcanzados se sincronizan para ir a velocidades compatibles o superiores a las individuales. Eso sí: sólo es posible gozar del beneficio de la interacción con los demás si también se tienen espacios suficientes para la soledad — sea trabajando en algo que requiere profundidad o sea dedicándose a uno mismo, que es básicamente preparación para todo lo demás. Y es en esta soledad donde descubrimos lo fundamental: si en algún dios debemos pensar, es justamente en el Dios que está en nosotros mismos, al que sólo podemos contemplar cuando estamos solos. Y es que claramente hay algo más fuera de uno mismo, pero que a la vez somos nosotros siendo parte de algo más. Es cuando esta preparación solitaria nos ha recargado que estamos verdaderamente listos para el intercambio con los demás, siendo que los demás y cada cosa que existe en el universo, ¿no son acaso también ese mismo dios? Porque si comparto lo que tengo y los otros lo suyo conmigo, juntos podemos producir lo que podría producir solo alguien a quien pueda llamar Dios. Si estás conmigo y estoy contigo, y cada uno consigo mismo, es que con Dios estamos.

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