Emails a Lucilio

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Asunto: Sobre el filósofo igual y presente

Fecha: 23 de marzo de 2026

Ser diferente, Lucilio, está muy bien, pero en el sentido de saberse diferente. Lo digo de otra manera: quien realmente importa que sepa que eres diferente, eres tú mismo. Por supuesto que los demás notarán, con el tiempo, que eres una persona distinta, para bien. Uno cambia cuando cambia el espíritu, no la ropa, que es lo que los demás suelen ver. Quien se empeña por distinguirse, ya sea por opulencia o por frugalidad, gasta la mayor parte de su energía tratando de convencer a los demás — pobre inversión pues no tienes control sobre la percepción ajena. Esforzarse en comportarse distinto al vulgo, corrigiendo los propios vicios y reforzando virtudes, tiene mucho mejor retorno. Evitamos al escandaloso, al derrochador, al intenso. También rechazamos al extremadamente tímido, al pobre en extremo, al muerto en vida. No es asunto de preferencia—es que tales extremos se contagian. Pero tú no quieres ser distinto en extremo y en externo por otra razón más profunda: tú los necesitas a ellos y ellos te necesitan a ti. A estas alturas sabes que no es posible una vida plena sin la compañía de otras personas —¿ sino con quién compartir tus alegrías y soportar tus penas? Ellos necesitan lo mismo de ti, pero también necesitan ver y entender que vale la pena el esfuerzo por ser mejor persona cada día. Es la única manera de lograr que cambien también, con tu vivo ejemplo. Los promedios necesitan de la varianza para entenderse. Lo anterior no es suficiente, Lucilio. Debes además enfocarte en el presente. Tu yo anterior solo puede servir como punto de referencia, como línea de base; tu yo futuro solo para definir objetivos, tal vez destinos. Ni el pasado es tuyo ya, ni nadie puede asegurarte que tendrás futuro. Es natural que sufras por lo que hiciste mal, consolándote con lo que hiciste bien, a la vez que imaginas un futuro mejor pero te aterras de que no ocurra. Siendo todo esto natural, lo único que te queda para experimentar lo que realmente existe es ser consciente del ahora—con todas tus fuerzas—de cada instante que no es más que imagen del continuo de nuestra percepción. La vida es una experiencia a ser gozada, de manera que vivir bien requiere presencia, dándole completa atención a cada segundo para el que tengamos capacidad de hacerlo. Recuerda Lucilio, pero no sufras ni te jactes por ello; planifica, pero no con esperanza, porque la esperanza es pasiva y engendra miedo. Sé el fotógrafo, no el protagonista de la película. Todo lo que importa y de hecho lo único que existe, Lucilio, es aquí adentro y aquí ahora.

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