Cartas a Séneca

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Sobre el amor a la vida

No quiero que haga frío, pero si hace, cuánto lo disfrutaré. No quiero que me interrumpan mientras escribo, pero si era realmente necesario, les agradeceré. No quiero perder ese negocio, pero si ocurre, algo aprenderé. Del mismo modo, querido Séneca, te juro que no me quiero morir todavía — aunque sé que me estoy muriendo cada día. Pero si muero mañana, lo aceptaré, porque nada sentiré. Me hablas mucho de la muerte en esta ocasión —nunca suficiente —, pero encuentro aplicación más rápida de tu mensaje al dolor, o en general, a todo aquello que si pudiéramos elegir, no elegiríamos. He aprendido contigo a ver oportunidades donde la mayoría ve sólo problemas. En principio son problemas para mí también, pero en vez de sortearlos, casi siempre quiero atravesarlos — siempre y cuando valgan la pena. Siempre es mejor ejercicio pasar por encima de la piedra que sólo por el costado. Hoy, cuando me enfrento a una situación que claramente no deseaba, no sólo muestro respeto a que no dependa de mí su ocurrencia, sino que estimo cuánto podré crecer si logro superarla. En esta prueba, no cuenta tanto salir bien parado como haberse sentido menos afectado. Donde admito que sigo débil es cuando se trata del dolor de los que más quiero. Creo poder soportar casi cualquier cosa — que sólo puede ser muy suave si prolongada o muy breve si intensa —, pero que a mis hijas les duela algo, a mí me duele sobremanera. Por esto sé que lo único que les puedo dejar es la capacidad de lidiar con el dolor por ellas mismas. Más aún, entenderlo como información que está esperando ser procesada para hacernos mejor: o porque la siguiente vez lo haremos distinto, o porque esta vez lo atravesamos sin miedo. Siempre me pregunto cómo puedo tener una mejor vida, con la creencia de que debo dedicarle más tiempo a lo que realmente deseo hacer cada día. Tengo claro, sin embargo, que no podría haber mejor vida que la mía. Y aunque me resulta imposible aborrecerla, siento que me falta amarla más todavía. Y justamente por este amor que le tengo — y que sigue creciendo —, me estoy preparando para dejarla ir, cuando sea el momento.
25 de agosto de 2026

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