Cartas a Séneca

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Sobre compartir conocimiento

He cambiado muchísimo, querido Séneca, pero ahora entiendo que no demasiado. Como el barco de Teseo, quiero ser en algunos años el mismo a la vez que completamente distinto —tanto que sólo mi esencia permanecerá reconocible — subjetiva como sea. Algunos dirán que cambiar tanto es como vivir en distintas moradas sin poder asentarse —con el riesgo de haber perdido tiempo y descubrir que necesitaba un hogar. Yo creo que de esto trata justamente el cambio: de vivir varias vidas para quedarse con la mejor, o de simplemente vivir varias vidas dentro de la misma. Aprecio enormemente cada una de las ideas que compartes conmigo, pero es invalorable que me permitas estar a tu lado para verte vivir. De un apreciado maestro escuché decir que tus cartas eran como verte jugar el partido. Y aunque las atesoro profundamente, ninguna podría compararse a jugar al lado tuyo, o por lo menos verte en vivo. De la misma manera que creo que una persona no puede amar sino empieza por sí mismo, coincido contigo en que es imposible ser amigo de nadie más si no eres amigo del que tienes más cerca: ese que te susurra cada vez que detecta posibles cursos de acción distintos al que crees que has elegido. Es a este primer amigo a quien le quiero decir lo que pienso con total franqueza – hablándole como me hablo a mí mismo. Es con este amigo íntimo – tan cercano que somos el mismo — con quien quiero compartir las ideas que me tienen, sea que las repase mentalmente, las recite o las escriba, como hago en este momento. Aunque habiendo compartido todas mis ideas con este mi íntimo amigo, no me sentiría completo. Porque de la misma manera que una vela multiplica la iluminación al encender a muchas otras, el conocimiento es importante cuando se comparte, momento en el cual se convierte automáticamente en sabiduría. No quiero muchos amigos, Séneca, pues no me alcanzaría la energía para mantenerlos como se debe. Pienso que es mejor tener amigos con los que pueda compartir todo lo que tengo, y que espero les alcance para ellos también sigan compartiendo. Cuando lo analizo más a fondo, lo que tengo debe ser muy poco, y aunque poco como es, no tendría sentido que lo guardara solo para mí, sea porque permanece incorrecto por no haber sido contrastado, sea porque se vuelve inútil al haberse quedado guardado. Y nada menos valioso que moneda que nadie conoce o que simplemente se mantiene por el gusto del ahorro.
24 de marzo de 2026

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